sábado, 5 de enero de 2013

La Ruta de las Especias: de la A a la Z. (II)


Orégano: para tos, resfriados, catarros y bronquitis.

Esta especia, oriunda de Oriente Medio, e introducida posteriormente en Europa, es usada en infinidad de platos y se consume tanto seca como fresca. Excelente condimento para legumbres, potajes y pizzas.
Es digestiva y carminativa (combate los gases del aparato digestivo). Además, resulta expectorante y antiséptica de las vías respiratorias, por lo que se emplea en resfriados, catarros y bronquitis. Ayuda a combatir la incómoda tos seca en afecciones como la laringitis o la tos ferina. Disminuye ligeramente los dolores de la menstruación y favorece su salida, es antioxidante y estimula la circulación sanguínea. Externamente se emplea para desinfectar heridas y por sus propiedades cicatrizantes, analgésicas y antiinflamatorias. Ayuda a calmar los nervios, el estrés y el insomnio.

La ansiedad, una lacra de nuestro tiempo.



“El hombre sabio se encarga de mantener el orden, en vez de corregir el desorden. Intentar curar una enfermedad cuando aparece, es como ponerse a cavar un pozo cuando ya se está sediento, o como ponerse a forjar las espadas cuando la guerra ya ha empezado”.
Huang-Di

La llamada “sociedad del confort” que ahora está en crisis, nos ha acostumbrado a convivir con una serie de patologías que, de tanto estar omnipresentes, han llegado a parecernos naturales; algo así  como si formasen parte del aire que respiramos o de la sombra que nos acompaña en nuestro transitar por la vida. En este caso, me refiero a la ansiedad, el estrés y la depresión. Hoy quiero centrarme en la primera de ellas: la ansiedad.

Ansiedad, de la raíz indogermánica “angh”, significa estrechez, constricción, malestar, apuro. Es una reacción emocional normal, una respuesta de activación y alerta del organismo que se experimenta en situaciones que se perciben como amenazadoras y potencialmente peligrosas. El problema es que cuando alcanza niveles excepcionalmente altos, deja de ser normal y `pasa a ser patológica.

Vamos a ver cómo se plantearía este problema desde la medicina occidental,  la oriental y  la filosofía.