sábado, 26 de enero de 2013

¿Gripe? Primero descanse, después haga ejercicios.


Aunque el ejercicio regular se ha relacionado con un sistema inmunitario fuerte, las personas con síntomas de gripe, como: fiebre, cansancio extremo, dolores musculares y ganglios inflamados deben evitar el esfuerzo físico mientras están enfermas y por lo menos durante dos semanas tras recuperarse; según el Consejo Americano del Ejercicio. 

Lo más importante es que los que sufren de la gripe descansen.

Los atletas de resistencia, como los que corren maratones y los triatletas, deben ser mucho más cuidadosos, añadió el consejo. Durante 72 horas tras una sesión de ejercicio de resistencia de alta intensidad, estos atletas podrían ser vulnerables a las enfermedades. Las rutinas intensas de ejercicio elevan temporalmente los niveles de las hormonas cortisol y adrenalina, que reducen la inmunidad, explicaron los expertos.
Para las personas con síntomas del resfriado común, como el escurrimiento nasal, el dolor de cabeza y una tos leve, el ejercicio moderado, como caminar, se considera seguro. Sin embargo, el grupo anotó que es buena idea que las personas con un resfriado presten atención a su cuerpo y reduzcan la intensidad del ejercicio hasta que los síntomas desaparezcan.


¿Puede practicarse ejercicio cuando se está con gripe o resfriado?
Depende de los síntomas y de la cantidad de ejercicio que se haga.
El ejercicio puede ayudar a combatir el virus que causa el resfriado o la gripe, aunque no al hacer sudar, sino al fortalecer el sistema inmunológico. Cuando se practica ejercicios, los glóbulos blancos, encargados de defendernos de virus y bacterias, combaten las infecciones más eficientemente. Esto no sólo ayuda en la "enfermedad" actual, sino que indirectamente ayuda a prevenir futuras recaídas pues aumenta las defensas.
Pero también es muy importante descansar para que el sistema inmunológico pueda funcionar mejor en un cuerpo descansado y libre de estrés.

Lo importante es saber ¿cuándo se puede realizar ejercicios? y ¿cuánto?

¿Cuándo?
Dependerá de los síntomas. SE PUEDE en condiciones seguras cuando son LEVES y por encima del cuello: estornudos, nariz que gotea o está congestionada, dolor de garganta.... Por el contrario, no es conveniente cuando son más fuertes y por debajo del cuello: pecho congestionado, tos persistente seca o productiva, malestar estomacal, dolores musculares, fatiga y fiebre... Especialmente con fiebre está contraindicado el ejercicio. La fiebre puede provocar deshidratación que se incrementará con el ejercicio. Este estado también implica una mayor catabolia en el organismo y el ejercicio vigoroso puede incrementar la tasa metabólica en 10 veces o más con respecto al reposo, y por consiguiente la producción de calor en el organismo. El ejercicio vigoroso podría conllevar un mayor riesgo cardiovascular si se tiene fiebre, también se podrían provocar daños en las articulaciones.
De todos modos, para el común de los mortales (sucede menos en deportistas de alto rendimiento) lo más seguro es que si se trata de una gripe, no nos podamos ni mover de la cama para ir a trabajar o a estudiar, mucho menos para irnos a trotar, nadar o hacer bici... Especialistas de medicina del deporte consideran que un deportista con resfriados a repetición indica que está sobreentrenado y su cuerpo está avisando de la necesidad de parar y descansar.

¿Cuánto?
El ejercicio regular y moderado fortalece el sistema inmunológico, junto a una buena alimentación, suficiente descanso y estar libre de estrés. Cuando hablamos de ejercicio regular, nos referimos a actividades que se hacen mínimo por 30 minutos diariamente o varias veces a la semana, y que son básicamente cardiovasculares como montar bicicleta, correr, nadar, caminar... dependiendo de la edad y la condición física previa.
Pero cuando se practica ejercicio intenso, los efectos sobre el sistema inmunológico pueden volverse negativos. Algunos estudios indican que el ejercicio excesivo puede disminuir la cantidad de leucocitos circulantes y aumentar las hormonas del estrés (adrenalina y cortisol) que a largo plazo pueden debilitar al sistema inmunológico y hacernos más propensos a enfermar.
De cualquier modo, ante síntomas de resfriado o gripe, cualquier actividad física debe ser muy ligera, un paseo al aire libre y en sitios donde no haya aglomeración de personas sería más que suficiente.

Ante todo es importante que escuches a tu cuerpo, él te sabrá dar el mejor consejo. Si no entiendes su lenguaje, consulta con un especialista. Recuerda el dicho de que este proceso “dura  7 días o una semana” . Si no te cuidas, puede complicarse, por lo que primero descansa bastante, desarrolla una actividad física muy ligera y cuando se pase, continúa con la práctica habitual de ejercicio físico.

Fuentes: 
Medicina Del Ejercicio Físico y Del Deporte para la Atención a la Salud. Ricardo Ortega.

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Aviso Importante: Toda la información mostrada procede de diferentes fuentes científicas y de la experiencia acumulada en el ejercicio de nuestra profesión, y tiene la finalidad de orientar en lo que puede hacer el estilo de vida y el uso de ciertas terapias naturales por tu salud. En ningún caso pretende reemplazar el consejo o la prescripción de un profesional de la salud. Es tu responsabilidad asesorarte y respetar el criterio de tu médico de cabecera y/o especialista en lo que se refiere al seguimiento de un tratamiento en particular o la adopción de una terapia natural complementaria o alternativa.

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